EL MAYOR DISCRIMINADOR

EL MAYOR DISCRIMINADOR

 

La escuela es algo muy importante PERO es un  MEDIO NO NATURAL (podría incluso decirse no ecológico, pero no lo voy a decir para no extenderme). Sí explicaré que como MEDIO NO NATURAL necesita unos mecanismos que, si no se preparan previamente, pueden provocar fracaso=discriminación; y ocurre mucho…

La naturaleza no nos prepara genéticamente para la escuela. La naturaleza nos prepara para aprender naturalmente, para aprender de lo próximo y los próximos, mediante imitación y mediante contemplar, explorar, descubrir,… Resulta que los aprendizajes escolares no son aprendizajes naturales, son convencionales. Además de ser convencionales son complicados, exigen un equipamiento senso-motor desarrollado, agudo, afinado, ágil y bien integrado. – ¿Te has dado cuenta que no he mencionado para nada que hay que ser inteligente, o tener un buen cerebro? -. Afortunadamente la inteligencia suele responder en el 98% de las personas; algo que no podemos afirmar de  los demás componentes que intervienen en el aprendizaje escolar si no se preparan y  que son los que hacen que este niño (cada niño) esté habilitado  -o no-  para aprender lo convencional–escolar. ¿Dispone este niño del equipamiento (lote de herramientas psico-físicas) que necesita para aprender las complicadas destrezas, habilidades y estrategias convencionales de la escuela? Cuando empieza la escuela, ¿está el niño preparado para ese aprendizaje?
La respuesta a la pregunta que precede es obvia:

  • A los 3 años unos sí y otros no: Sí, los que tienen un desarrollo normal.
  • A los 6 años unos si y muchos no. No se prepara a los niños para el aprendizaje escolar-convencional-no natural, -¡pero “el saco” es el mismo para todos y en ese saco se juega a la oca! –.
  • A los 12 años unos pocos sí y los demás no; pero para entonces el instinto de supervivencia ya ha elaborado gran variedad de estrategias: El espabilado que sale adelante “no se sabe cómo”. El vago que no quiere, aunque “podría si quisiera”. El que se dedica a “otras cosas”. El pobrecito desfasado que “ya no recupero”. El machacado con horas extra de “más de lo mismo”. El que abandona prematuramente porque “no aguanto más”. El reventador, incordiante, molestón, “insoportable”. El inquieto, inestable, descontrolado porque no soporta su propio desasosiego, ya que nada en él está en su sitio, lleva muchos años “descolocado”.

Hay que buscar culpables y se reparten las culpas en “cuartos”: Sociedad, padres, maestros y  los mismos niños. Al 25% = 100 ¡¡Resuelto!! Aquí no pasa nada. Es el Sistema Educativo, y si no función, pues mala suerte.

¿A qué distancia nos encontramos de que lo que cuente sea la persona del niño, su desarrollo real, sus características y sus necesidades de preparación para lo no natural? ¿Que la escuela sea para los niños y no los niños para la escuela?

No sé a qué distancia, pero sí sé que se puede prevenir la discriminación. La discriminación está en  la política de “educación inclusiva” = todos al mismo “saco”. Y en el saco lo que hay es igual para todos,  todos al mismo tiempo, al mismo ritmo, “la misma comida” – aunque sean celíacos, diabéticos, polialérgicos, mocosos o bulímicos. – ¡¡Y el que no siga el paso, ración extra, “más de lo mismo” por los años de los años!! Eso es una enorme discriminación. El sistema educativo está discriminando a la gran mayoría de los escolares, no les da las oportunidades que personalmente necesitan, a su debido tiempo: madurez, desarrollo físico (senso-motriz).
Nosotros abogamos por la prevención del fracaso escolar, el mayor discriminador.

Desde muy pronto, 4-5 años, profesores y muchos padres ven que “algo en este niño no funciona bien”. Las habilidades y destrezas para lo convencional (lo escolar) no evolucionan  al ritmo regular que demanda la escuela. El fatídico  término inmadurez (o retraso madurativo) aparece pronto como bálsamo suavizante (el tiempo madura las peras pero no necesariamente a los niños).
Quizás el/la pediatra había observado, había visto, había sospechado, había comprobado…”¡ya madurará!”, “cada niño es diferente” (pero en la escuela va al saco), “unos tardan más y otros menos” (algunos se quedan). ¡Qué preciosa colaboración si la pediatría…! (pero ellos “son médicos”).
La “maduración” de los humanos es desarrollo (que no es lo mismo que crecimiento) y no es estacional. El retraso madurativo es un desarrollo que no va bien porque algo dentro del niño está poniendo barreras al proceso. Los obstáculos al desarrollo armónico de un niño pueden ser de muy diversa  índole   – los humanos somos muy complejos, tenemos un cuerpo tan maravillosamente complicado que uno se admira de que, en la gran mayoría,  funcione todo de forma correcta -.
Hoy sabemos algo, bastante quizás, sobre desarrollo de los niños, sobre lo que implica aprender y qué podemos hacer cuando encontramos barreras que están  obstaculizando el aprendizaje,  sobre todo el aprendizaje convencional–escolar de un niño. Una cosa es segura, y queremos advertir firme y acentuadamente sobre ello: ningún niño antes de los 8 – 10 años es culpable de aprender poco o mal, de ser vago o de estar desmotivado. Generalmente tampoco tienen culpa los profesores y, salvo excepciones, los padres no son los obstáculos. Unos y otros necesitan aprender a VER.
Sucinta y parcialmente vamos a enumerar  obstáculos frecuentes en el desarrollo de un niño, que le dificultan el aprendizaje escolar–convencional, y que tenemos que VER:

  • El control del movimiento que necesita de un conjunto de sentidos bien desarrollados, desde el vestibular y propioceptivo (sentidos internos) hasta el ritmo, la orientación, las dominancias laterales y, en conjunto, la integración sensorial; algo que se da por supuesto y que a menudo es una carencia o déficit que provoca muchos problemas para aprender. “El movimiento desarrolla un sistema de equilibrio eficiente y un eficiente sistema de equilibrio controla el movimiento“ (Melodie de Jager, 2010).
  • El bajo tono muscular de muchos niños que apenas hacen ejercicio.
  • Problemas de audición y/o de visión. No hablamos de agudeza visual o auditiva, podemos ver y oír bien pero tener alteraciones en la visión o en la audición que influyen mucho en el aprendizaje escolar.
  • Reflejos primarios activos que impiden un normal desarrollo y una buena integración sensorial, de hecho condicionan todo lo anterior.

Todo niño con uno o varios de los obstáculos anteriores mostrará inmadurez o retraso en sus procesos de  aprender.  Hoy podemos abordar y superar con cierta facilidad cualquiera  de las situaciones mencionadas. Tenemos que centrar nuestra mirada en el niño. El tiempo, “un verano más”, no es suficiente remedio, “más de lo mismo” suele provocar hastío, cansancio y  rechazo de los aprendizajes convencionales que son difíciles y   costosos; eso en el mejor de los casos, pues lo más frecuente es que logremos un niño convencido de su incapacidad, de su torpeza, de que él no vale para estudiar, ¡ya tenemos el fracaso escolar en ciernes! y la discriminación a las puertas.
La observación de dificultades de aprendizaje, de retrasos evolutivos, de alteraciones motrices, sensoriales o de comportamiento en un niño, debe llevarnos a padres y maestros a cambiar nuestra mirada al niño. Empecemos por profundizar en la observación, después a compartirla entre ambos y, cuanto antes, buscar soluciones para una prevención eficaz del fracaso que discrimina.
Prevenir es siempre más práctico y más sabio que curar o llegar tarde. El Método “Mente en Acción-Movimientos que Mejoran la Mente”, de la Dra. M.de Jager, aporta un grandísimo lote de ayudas, sugerencias y procedimientos ampliamente ilustrados para abordar tratamientos de los problemas apuntados.

El día 17, a las 20 horas en Edificio antiguo Ayuntamiento, Plaza San Marcelo, presentamos cómo ayudar al desarrollo del niño. ¡¡Una buena oportunidad!!

Isidro García Getino

Mente en Acción – e-mail: igge38@gmail.com